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El futbolista Jonatan Gómez, ex mediocampista de Rosario Central y actual jugador de Sarmiento de Junín, quedó envuelto en una compleja trama judicial que combina apuestas clandestinas, denuncias de amenazas y un millonario reclamo económico que ya derivó en el embargo preventivo de parte de su patrimonio.

Según la denuncia presentada por el deportista, todo comenzó con apuestas realizadas en una plataforma ilegal identificada como “Lexus”, dedicada a juegos de casino online como ruleta y póker. De acuerdo con su versión, una seguidilla de pérdidas le generó una deuda cercana a los 50 mil dólares. Sin embargo, sostiene que el conflicto escaló cuando fue presionado para reconocer una obligación diez veces superior.

Su abogado, Paul Krupnik, explicó este jueves por Radio Dos que Gómez denunció haber sido forzado a firmar cuatro pagarés por un total de 505 mil dólares mientras jugaba en Junín. El episodio, indicó, ocurrió en octubre pasado y habría estado atravesado por intimidaciones contra el jugador y su entorno familiar.



“Lo llevaron bajo amenaza a una escribanía. En un primer momento la escribana se negó a intervenir porque los documentos estaban incompletos y debieron regresar días después”, señaló el letrado.

Siempre según la denuncia, los documentos fueron posteriormente transferidos a un tercero que inició una demanda civil en los Tribunales de San Lorenzo para reclamar el cobro total de la deuda. En respuesta, el futbolista sostuvo ante la Justicia que esas firmas se produjeron en un contexto coercitivo y que el monto exigido no se corresponde con el pasivo original.

La situación judicial tuvo consecuencias inmediatas. A raíz de la acción civil, se dispuso el embargo preventivo de bienes del jugador, entre ellos una vivienda en el barrio cerrado Aguadas, de Funes, un departamento en Rosario, un vehículo, cuentas bancarias y otros activos patrimoniales.

El expediente también menciona presuntas maniobras intimidatorias por parte de los supuestos acreedores. Según trascendió, personas vinculadas al reclamo se habrían presentado tanto en el predio de entrenamiento de Sarmiento como en el domicilio de familiares del futbolista en Capitán Bermúdez.

Kurpnik sostuvo además que el vínculo del jugador con la plataforma clandestina se produjo a través de un familiar político que tendría conexión con quienes administran el sitio.

Mientras la causa penal busca determinar si existió una estructura extorsiva detrás de la firma de los pagarés, el caso vuelve a poner el foco sobre los riesgos del juego ilegal y la facilidad con la que las apuestas digitales pueden derivar en espirales de endeudamiento, presiones económicas y conflictos judiciales de gran escala.