Generales
Industriales y CGT tienden puentes ante la crisis: “Este modelo no nos contiene"
La Federación Industrial de Santa Fe y la Confederación General del Trabajo dieron un paso hacia la construcción de una agenda común en medio de la crisis que atraviesa la industria provincial. En...
Escuchar artículo
La Federación Industrial de Santa Fe y la Confederación General del Trabajo dieron un paso hacia la construcción de una agenda común en medio de la crisis que atraviesa la industria provincial. En una reunión de trabajo con el dirigente sindical Jorge Sola, ambas partes expresaron preocupaciones compartidas por la caída de la actividad y su impacto directo sobre el empleo.
El encuentro se produjo en un contexto de fuerte deterioro del entramado productivo. Según datos expuestos por Fisfe, la actividad industrial en Santa Fe registró en febrero una caída interanual del 14,9%, afectando a más de tres cuartas partes de las ramas del sector. El retroceso no es reciente ni aislado: en los últimos dos años cerraron más de 300 empresas industriales en la provincia.
“La situación es muy difícil, no solo por cuestiones de competitividad o apertura, sino también por un nivel de demanda extremadamente bajo”, explicó el tesorero de la entidad, Mariano Ferrazzini. En diálogo posterior al encuentro, el dirigente subrayó que la combinación de caída del consumo interno y dificultades estructurales genera un escenario “muy preocupante” para la industria, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
A diferencia de otros momentos, el diagnóstico no se limita a describir el impacto de la coyuntura, sino que apunta al modelo económico en curso. “A esta altura no se trata de un daño colateral”, sostuvo Ferrazzini, al señalar que no se han implementado medidas para amortiguar los efectos negativos sobre el aparato productivo.
En ese marco, la reunión con la CGT buscó abrir un canal más sistemático de diálogo entre empresarios y trabajadores. La propuesta es avanzar hacia una “mesa permanente” que permita discutir no solo el diagnóstico, sino también alternativas concretas para sostener la actividad y el empleo.
Uno de los puntos de coincidencia gira en torno a la estructura desigual de la economía actual. Según describió el dirigente industrial, los sectores que muestran mejores indicadores –vinculados a la exportación de productos primarios– tienen baja incidencia en la generación de empleo, mientras que las actividades orientadas al mercado interno, más intensivas en mano de obra, son las que hoy están en retroceso. “Ahí es donde estamos perdiendo puestos de trabajo”, advirtió.
La situación impacta con mayor fuerza en el interior productivo y en el entramado pyme, donde –según Ferrazzini– ya se percibe un creciente “desencanto” respecto de las expectativas que había generado el actual rumbo económico.
Pese a las diferencias históricas entre ambos sectores, desde Fisfe remarcaron que existen puntos de encuentro con el movimiento sindical, en particular en la necesidad de defender el empleo, las capacidades productivas y el tejido industrial. “No hay otra forma de salir de esta situación que no sea generando acuerdos y propuestas”, planteó el dirigente.
Entre los ejes que podrían integrar una agenda común aparecen el impulso a la demanda interna y la preservación del mercado laboral. “Sin consumo no hay forma de movilizar un sector que derrama hacia adentro de la economía”, sostuvo Ferrazzini.
El desafío, sin embargo, no se limita a la articulación entre empresarios y sindicatos. Ambos sectores coinciden en que la efectividad de cualquier propuesta dependerá de la capacidad de interlocución con el Gobierno nacional, al que ven con escasa apertura para discutir medidas de este tipo.
Aun así, la decisión de avanzar en consensos marca un cambio de clima en un contexto de crisis prolongada. La reunión entre Fisfe y la CGT deja planteado un escenario en el que, frente al deterioro de la actividad y el empleo, actores históricamente enfrentados buscan construir un frente común para defender la producción santafesina.
El encuentro se produjo en un contexto de fuerte deterioro del entramado productivo. Según datos expuestos por Fisfe, la actividad industrial en Santa Fe registró en febrero una caída interanual del 14,9%, afectando a más de tres cuartas partes de las ramas del sector. El retroceso no es reciente ni aislado: en los últimos dos años cerraron más de 300 empresas industriales en la provincia.
“La situación es muy difícil, no solo por cuestiones de competitividad o apertura, sino también por un nivel de demanda extremadamente bajo”, explicó el tesorero de la entidad, Mariano Ferrazzini. En diálogo posterior al encuentro, el dirigente subrayó que la combinación de caída del consumo interno y dificultades estructurales genera un escenario “muy preocupante” para la industria, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
A diferencia de otros momentos, el diagnóstico no se limita a describir el impacto de la coyuntura, sino que apunta al modelo económico en curso. “A esta altura no se trata de un daño colateral”, sostuvo Ferrazzini, al señalar que no se han implementado medidas para amortiguar los efectos negativos sobre el aparato productivo.
En ese marco, la reunión con la CGT buscó abrir un canal más sistemático de diálogo entre empresarios y trabajadores. La propuesta es avanzar hacia una “mesa permanente” que permita discutir no solo el diagnóstico, sino también alternativas concretas para sostener la actividad y el empleo.
Uno de los puntos de coincidencia gira en torno a la estructura desigual de la economía actual. Según describió el dirigente industrial, los sectores que muestran mejores indicadores –vinculados a la exportación de productos primarios– tienen baja incidencia en la generación de empleo, mientras que las actividades orientadas al mercado interno, más intensivas en mano de obra, son las que hoy están en retroceso. “Ahí es donde estamos perdiendo puestos de trabajo”, advirtió.
La situación impacta con mayor fuerza en el interior productivo y en el entramado pyme, donde –según Ferrazzini– ya se percibe un creciente “desencanto” respecto de las expectativas que había generado el actual rumbo económico.
Pese a las diferencias históricas entre ambos sectores, desde Fisfe remarcaron que existen puntos de encuentro con el movimiento sindical, en particular en la necesidad de defender el empleo, las capacidades productivas y el tejido industrial. “No hay otra forma de salir de esta situación que no sea generando acuerdos y propuestas”, planteó el dirigente.
Entre los ejes que podrían integrar una agenda común aparecen el impulso a la demanda interna y la preservación del mercado laboral. “Sin consumo no hay forma de movilizar un sector que derrama hacia adentro de la economía”, sostuvo Ferrazzini.
El desafío, sin embargo, no se limita a la articulación entre empresarios y sindicatos. Ambos sectores coinciden en que la efectividad de cualquier propuesta dependerá de la capacidad de interlocución con el Gobierno nacional, al que ven con escasa apertura para discutir medidas de este tipo.
Aun así, la decisión de avanzar en consensos marca un cambio de clima en un contexto de crisis prolongada. La reunión entre Fisfe y la CGT deja planteado un escenario en el que, frente al deterioro de la actividad y el empleo, actores históricamente enfrentados buscan construir un frente común para defender la producción santafesina.
Comentarios
Deja tu comentario