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La economía de Santa Fe atraviesa una etapa de estabilización sin lograr consolidar un nuevo ciclo de crecimiento. Así lo señaló un informe del Centro de Estudios DEMOS, que sostuvo que “la economía provincial no está en recesión, pero tampoco en expansión” y que “los niveles de actividad se estabilizaron por debajo del máximo histórico”.

El estudio analizó la evolución de la actividad económica a partir del Índice Compuesto de Actividad Económica de Santa Fe (ICASFE), elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe. Según el reporte, durante el primer trimestre de 2025 se registró “una mejora significativa”, motorizada principalmente por “el rebote del sector agropecuario y de las cadenas agroindustriales luego de la sequía”.

Sin embargo, el informe remarcó que esa recuperación “no logró consolidarse de manera generalizada”. De hecho, señaló que “a partir de marzo el indicador comenzó a mostrar una trayectoria descendente moderada, estabilizándose posteriormente durante el segundo semestre del año”.

En ese marco, DEMOS planteó que “el ciclo de crecimiento comenzó a moderarse hacia el segundo semestre de 2025”, mientras que “amplios segmentos del mercado interno continúan atravesando un escenario de debilidad”.



El documento describió además una “estructura desequilibrada” de la economía santafesina, “caracterizada por el dinamismo del sector externo y las dificultades persistentes en actividades vinculadas al consumo, la industria y la construcción”.

Uno de los principales datos expuestos en el informe es que, en diciembre de 2025, el ICASFE “se ubicó 4,4% por debajo del máximo registrado en el período analizado”, situación que “indica que la economía provincial aún no logró consolidar una nueva fase expansiva”.

A su vez, el diagnóstico se reforzó con el análisis de la tendencia Hodrick-Prescott (HP), que según DEMOS “muestra un virtual estancamiento del componente tendencial desde mediados de 2023”.

En síntesis, el trabajo concluyó que “la provincia transita una fase de estabilización en niveles de actividad relativamente bajos, con serias dificultades para activar un nuevo ciclo de expansión sostenida”.

El informe también advirtió sobre señales de fragilidad en la estructura productiva. Según indicó, “durante 2025 se registró una reducción cercana a mil empresas activas, reflejando un proceso de ajuste del entramado productivo”.

En paralelo, sostuvo que “el mercado interno sigue debilitado” y que “la pérdida de poder adquisitivo de los salarios continúa limitando la recuperación del consumo y de los sectores orientados al mercado local”.