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Los trabajadores no docentes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) realizan un paro sin asistencia a los lugares de trabajo este viernes 29 y profundizarán el plan de lucha con otra medida de fuerza de 48 horas prevista para el 3 y 4 de junio. La protesta afectará a todas las facultades y escuelas dependientes de la casa de estudios, donde solo se mantendrán guardias mínimas.

La medida fue confirmada por la Asociación del Personal de la Universidad de Rosario (APUR), en línea con las resoluciones adoptadas por la Federación Argentina de Trabajadores de Universidades Nacionales (FATUN), de la que el sindicato rosarino forma parte.

Entre los principales reclamos, los no docentes exigen la puesta en vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario, una recomposición salarial y la convocatoria a la negociación colectiva de nivel general.

Desde FATUN señalaron que continúan desarrollando “acciones gremiales, gestiones políticas con autoridades nacionales y gobernadores, y presentaciones judiciales” para reclamar una mejora de los salarios y la reapertura de las instancias paritarias.

El sector remarcó además la importancia del financiamiento universitario no solo para los salarios, sino también para garantizar el funcionamiento de las universidades públicas. En ese sentido, sostuvieron que el cumplimiento integral de la ley permitiría fortalecer las becas estudiantiles y asegurar los recursos necesarios para las actividades académicas, científicas y de extensión.

Las medidas fueron definidas en el Consejo Directivo Nacional de FATUN, que reúne a 56 asociaciones sindicales del país. Allí se acordó profundizar un plan de lucha que incluirá nuevas acciones de protesta y visibilización durante las próximas semanas.

El cronograma contempla los paros sin concurrencia del 29 de mayo y del 3 y 4 de junio, además de actividades gremiales, manifestaciones ante organismos judiciales y el acompañamiento a la jornada del movimiento “Ni Una Menos”.

Los trabajadores no docentes insistieron en que el conflicto podría evitarse con una respuesta oficial a sus demandas. “El responsable de esta tensión es quien no cumple con las obligaciones de financiamiento que darían a las y los trabajadores razones para no parar”, afirmaron desde el sector.