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Tres imputados por el ataque con bombas molotov en Bella Vista
Tres personas fueron imputadas por el ataque con bombas molotov contra el complejo deportivo Bella Vista de Newell's ocurrido el 22 de febrero pasado, un hecho que tuvo como blanco las instalaciones d...
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Tres personas fueron imputadas por el ataque con bombas molotov contra el complejo deportivo Bella Vista de Newell's ocurrido el 22 de febrero pasado, un hecho que tuvo como blanco las instalaciones del Centro Jorge Griffa y el vehículo de un futbolista del club.
La fiscal Paula Barros, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, atribuyó a los acusados identificados como M.S., J.C. y J.P. los delitos de intimidación pública agravada por el empleo de explosivos, incendio con peligro común para los bienes y daños, en calidad de coautores.
La jueza Hebe Marcogliese Granato dictó prisión preventiva efectiva por 90 días para M.S. y J.C. En tanto, rechazó el pedido de la Fiscalía respecto de J.P. y dispuso su libertad mientras continúa el proceso.
Un ataque planificado
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, los imputados actuaron junto a otras personas aún no identificadas en un operativo previamente organizado cuyo objetivo era generar temor, conmoción pública e intimidar a una institución deportiva de trascendencia pública.
Según la acusación, los involucrados se movilizaron en dos Volkswagen Gol Trend (uno rojo y otro gris) y mantuvieron una reunión previa en inmediaciones de 27 de Febrero y Teniente Agneta, donde habrían coordinado los detalles del ataque. Los investigadores sostienen además que uno de los acusados manipuló las patentes de uno de los vehículos para dificultar su identificación.
Posteriormente, los autos se dirigieron hacia el predio rojinegro ubicado en la zona de Gollán y Espinosa. Allí, al menos dos personas descendieron del vehículo rojo e ingresaron al complejo por un sector lindero a las canchas portando bombas molotov de fabricación casera.
El blanco: el plantel profesional
La investigación sostiene que el objetivo del ataque era amedrentar al plantel profesional en un contexto de fuerte malestar de un sector de la hinchada por los resultados deportivos.
Uno de los artefactos incendiarios impactó sobre un Audi A3 perteneciente al mediocampista Facundo Guch, provocando daños materiales y un foco ígneo sobre el techo del vehículo. La segunda bomba molotov fue arrojada contra sectores del edificio Jorge Griffa, donde generó un incendio y daños en las instalaciones.
Además, los atacantes dejaron una bandera con un mensaje amenazante dirigida a integrantes de la institución, elemento que para la Fiscalía formó parte del plan intimidatorio diseñado para reforzar el impacto del atentado.
Riesgo para la seguridad pública
Los investigadores remarcaron que las bombas molotov utilizadas eran aptas para generar incendios y explosiones, y que fueron lanzadas dentro de un predio con vehículos, edificios e instalaciones deportivas, lo que implicó un riesgo concreto de propagación del fuego y afectación a terceros.
Tras concretar el ataque, los autores habrían escapado en los mismos vehículos, en una retirada coordinada para evitar ser identificados.
La fiscal Paula Barros, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, atribuyó a los acusados identificados como M.S., J.C. y J.P. los delitos de intimidación pública agravada por el empleo de explosivos, incendio con peligro común para los bienes y daños, en calidad de coautores.
La jueza Hebe Marcogliese Granato dictó prisión preventiva efectiva por 90 días para M.S. y J.C. En tanto, rechazó el pedido de la Fiscalía respecto de J.P. y dispuso su libertad mientras continúa el proceso.
Un ataque planificado
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, los imputados actuaron junto a otras personas aún no identificadas en un operativo previamente organizado cuyo objetivo era generar temor, conmoción pública e intimidar a una institución deportiva de trascendencia pública.
Según la acusación, los involucrados se movilizaron en dos Volkswagen Gol Trend (uno rojo y otro gris) y mantuvieron una reunión previa en inmediaciones de 27 de Febrero y Teniente Agneta, donde habrían coordinado los detalles del ataque. Los investigadores sostienen además que uno de los acusados manipuló las patentes de uno de los vehículos para dificultar su identificación.
Posteriormente, los autos se dirigieron hacia el predio rojinegro ubicado en la zona de Gollán y Espinosa. Allí, al menos dos personas descendieron del vehículo rojo e ingresaron al complejo por un sector lindero a las canchas portando bombas molotov de fabricación casera.
El blanco: el plantel profesional
La investigación sostiene que el objetivo del ataque era amedrentar al plantel profesional en un contexto de fuerte malestar de un sector de la hinchada por los resultados deportivos.
Uno de los artefactos incendiarios impactó sobre un Audi A3 perteneciente al mediocampista Facundo Guch, provocando daños materiales y un foco ígneo sobre el techo del vehículo. La segunda bomba molotov fue arrojada contra sectores del edificio Jorge Griffa, donde generó un incendio y daños en las instalaciones.
Además, los atacantes dejaron una bandera con un mensaje amenazante dirigida a integrantes de la institución, elemento que para la Fiscalía formó parte del plan intimidatorio diseñado para reforzar el impacto del atentado.
Riesgo para la seguridad pública
Los investigadores remarcaron que las bombas molotov utilizadas eran aptas para generar incendios y explosiones, y que fueron lanzadas dentro de un predio con vehículos, edificios e instalaciones deportivas, lo que implicó un riesgo concreto de propagación del fuego y afectación a terceros.
Tras concretar el ataque, los autores habrían escapado en los mismos vehículos, en una retirada coordinada para evitar ser identificados.
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