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La selección argentina volverá a protagonizar este miércoles uno de los clásicos más cargados de historia del fútbol mundial. Desde las 16 (hora argentina), el equipo de Lionel Scaloni enfrentará a Inglaterra en el estadio de Atlanta por un lugar en la final de la Copa del Mundo 2026, en un partido que promete detener al país frente a televisores, pantallas gigantes y reuniones improvisadas para seguir a la Albiceleste.

Después de superar una exigente llave eliminatoria, Argentina llega a las semifinales con la ilusión intacta de defender el título obtenido en Qatar 2022. En el camino dejó atrás a Cabo Verde en dieciseisavos, a Egipto en octavos y a Suiza en cuartos de final, consolidándose como uno de los equipos más sólidos del certamen. Inglaterra, por su parte, eliminó a República Democrática del Congo, México y Noruega para instalarse entre los cuatro mejores.

El vencedor del choque disputará la final del próximo domingo frente a España, que el martes derrotó 2 a 0 a Francia y se convirtió en el primer finalista del torneo. El perdedor deberá jugar el encuentro por el tercer puesto frente al seleccionado francés.

Más allá del premio deportivo, el cruce reedita una de las rivalidades más intensas del fútbol internacional. Argentina e Inglaterra volverán a verse las caras en un Mundial 24 años después del último enfrentamiento, disputado en Corea-Japón 2002. En el recuerdo permanecen también el inolvidable duelo de México 1986, con la "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo" de Diego Maradona, además de otros capítulos que alimentaron una historia atravesada por la pasión, la competencia y una fuerte carga simbólica.

En la previa, Scaloni buscó descomprimir el peso histórico del partido y remarcó que se trata de "un partido de fútbol" frente a "una gran selección". Del lado inglés, el entrenador Thomas Tuchel también pidió dejar atrás el pasado y concentrarse exclusivamente en el desafío deportivo, aunque reconoció la magnitud del encuentro.

Con Lionel Messi como capitán y referente de una generación que busca otra final mundialista, millones de argentinos volverán a detener su rutina durante noventa minutos –o quizá más– para acompañar a un equipo que sueña con escribir otro capítulo dorado en la historia del fútbol nacional.