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La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, comienza este lunes una visita oficial de dos días a la Argentina, donde mantendrá una intensa agenda política y económica que incluirá reuniones con el presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el resto del Gabinete nacional. También viajará a Neuquén para recorrer Vaca Muerta y mantendrá encuentros con empresarios, académicos y autoridades del Banco Central.

Será la primera vez que Georgieva visite el país desde que asumió la conducción del organismo en 2019. Hasta ahora, los contactos con el Gobierno argentino se habían limitado a encuentros en Washington o en el marco de foros internacionales, pese a que la Argentina continúa siendo el principal deudor del FMI.

La actividad oficial comenzará con una conferencia de prensa junto a Caputo en el Palacio de Hacienda. Más tarde, la titular del organismo será recibida por Milei en la Casa Rosada y participará de una reunión con los ministros nacionales. El martes viajará a Neuquén para interiorizarse sobre el desarrollo de Vaca Muerta, uno de los proyectos estratégicos que el Gobierno presenta como una de las principales fuentes de ingreso de divisas para los próximos años.

La visita ocurre en un contexto de fuerte respaldo político del FMI hacia la administración libertaria, pese a las dificultades registradas en el cumplimiento del programa firmado en 2025. Analistas consideran que el viaje tiene un marcado componente institucional y busca ratificar el apoyo del organismo a la orientación económica del Gobierno.

Uno de los principales puntos de tensión es la acumulación de reservas internacionales. En la última revisión del acuerdo, el Fondo ya había otorgado un waiver (dispensa) al reconocer que el Banco Central no había alcanzado el objetivo previsto. Según los informes del propio organismo, al cierre de 2025 las reservas netas se ubicaban unos 10.500 millones de dólares por debajo de la meta originalmente pactada.

Para la revisión correspondiente a junio de este año, el cumplimiento del objetivo depende, además de las compras de divisas realizadas por el Banco Central, de la flexibilización concedida por el FMI, que redujo significativamente la exigencia de acumulación de reservas.

A ese escenario se suma el frente fiscal. El programa contemplaba para junio de 2026 un superávit primario de 6,86 billones de pesos, otra meta cuyo cumplimiento quedó bajo análisis y que será parte de las conversaciones entre las autoridades argentinas y la conducción del organismo.

Aunque la agenda oficial estará centrada en reuniones institucionales y actividades vinculadas a la economía, la presencia de Georgieva representa una señal de respaldo internacional para la administración de Milei en un momento en que el cumplimiento de los compromisos asumidos con el Fondo vuelve a quedar bajo la lupa.