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La predicción de Maradona sobre el Mundial 2026 que se volvió viral
Una vieja declaración de Diego Armando Maradona sobre el Mundial 2026 volvió a tomar fuerza en redes sociales en plena Copa del Mundo, luego de que algunos de sus dichos de 2018 fueran reinterpretad...
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Una vieja declaración de Diego Armando Maradona sobre el Mundial 2026 volvió a tomar fuerza en redes sociales en plena Copa del Mundo, luego de que algunos de sus dichos de 2018 fueran reinterpretados a la luz del torneo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá.
En aquel año, cuando se confirmó la designación de las sedes, Maradona dio su opinión en diálogo con Víctor Hugo Morales y dejó una mirada crítica sobre el formato y, especialmente, sobre la elección de algunos países anfitriones.
El campeón del mundo en México 1986 cuestionó la falta de tradición futbolera de parte de los organizadores y fue especialmente duro con Canadá. “No me gusta. No hay pasión. Los canadienses serán buenos esquiadores y todo lo que quieran”, lanzó en aquella entrevista.
Pero su reflexión más recordada apuntó a la lógica del negocio en el fútbol moderno y a la influencia del mercado en el desarrollo del juego. “Los americanos quisieron hacer cuatro tiempos de 25 minutos cada uno por la publicidad. Cien minutos teníamos que jugar”, dijo entonces el Diez.
Esa frase, que en su momento circuló como una exageración fiel a su estilo frontal, volvió a viralizarse durante el Mundial 2026 en medio del debate por la implementación de pausas de hidratación obligatorias.
En esta Copa del Mundo, la FIFA estableció dos interrupciones fijas por partido (una en cada tiempo) con el objetivo de preservar la salud de los jugadores, independientemente de las condiciones climáticas.
Sin embargo, la medida abrió discusión: entrenadores, ex futbolistas e hinchas cuestionan que las pausas fragmentan el ritmo del juego y lo acercan a una estructura dividida, algo que muchos vinculan simbólicamente con aquella advertencia de Maradona.
Aunque el ex capitán argentino no anticipó literalmente un formato de “cuatro tiempos”, sí había puesto el foco en la creciente influencia del negocio y las transmisiones televisivas sobre la dinámica del fútbol.
La polémica se amplificó porque las detenciones se aplican incluso en estadios cerrados o en condiciones que no exigen medidas extraordinarias, lo que alimenta las críticas sobre su sentido deportivo.
En aquel año, cuando se confirmó la designación de las sedes, Maradona dio su opinión en diálogo con Víctor Hugo Morales y dejó una mirada crítica sobre el formato y, especialmente, sobre la elección de algunos países anfitriones.
El campeón del mundo en México 1986 cuestionó la falta de tradición futbolera de parte de los organizadores y fue especialmente duro con Canadá. “No me gusta. No hay pasión. Los canadienses serán buenos esquiadores y todo lo que quieran”, lanzó en aquella entrevista.
Pero su reflexión más recordada apuntó a la lógica del negocio en el fútbol moderno y a la influencia del mercado en el desarrollo del juego. “Los americanos quisieron hacer cuatro tiempos de 25 minutos cada uno por la publicidad. Cien minutos teníamos que jugar”, dijo entonces el Diez.
Esa frase, que en su momento circuló como una exageración fiel a su estilo frontal, volvió a viralizarse durante el Mundial 2026 en medio del debate por la implementación de pausas de hidratación obligatorias.
En esta Copa del Mundo, la FIFA estableció dos interrupciones fijas por partido (una en cada tiempo) con el objetivo de preservar la salud de los jugadores, independientemente de las condiciones climáticas.
Sin embargo, la medida abrió discusión: entrenadores, ex futbolistas e hinchas cuestionan que las pausas fragmentan el ritmo del juego y lo acercan a una estructura dividida, algo que muchos vinculan simbólicamente con aquella advertencia de Maradona.
Aunque el ex capitán argentino no anticipó literalmente un formato de “cuatro tiempos”, sí había puesto el foco en la creciente influencia del negocio y las transmisiones televisivas sobre la dinámica del fútbol.
La polémica se amplificó porque las detenciones se aplican incluso en estadios cerrados o en condiciones que no exigen medidas extraordinarias, lo que alimenta las críticas sobre su sentido deportivo.
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