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Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a encender una alarma sobre los aprendizajes de los adolescentes argentinos. La evaluación internacional mostró un retroceso respecto de la medición de 2022 en Matemática, Lectura y Ciencias, con un desempeño particularmente preocupante en el área numérica: el 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo esperado.

Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, y quedó en el puesto 72 entre los 91 sistemas educativos que participaron de la evaluación. En el ranking específico de cada área ocupó los puestos 75 en Matemática, 62 en Lectura y 71 en Ciencias.

El descenso respecto de la edición anterior fue de 11 puntos en Matemática, 12 en Lectura y 13 en Ciencias. El desempeño argentino quedó además por debajo del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y detrás de varios países latinoamericanos, entre ellos Chile, Uruguay, Brasil y Perú.


MATEMÁTICA, EL PRINCIPAL PROBLEMA

La mayor preocupación aparece en Matemática. Según los resultados, tres de cada cuatro estudiantes argentinos de 15 años no logran alcanzar el nivel básico de desempeño.

La situación se profundiza cuando se observa el rendimiento conjunto. El 48,8% de los alumnos evaluados no alcanzó el nivel mínimo en ninguna de las tres áreas analizadas, mientras que apenas el 1,2% consiguió desempeños considerados superiores.

Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, señaló que los resultados muestran una tendencia que debe ser atendida y destacó que la dificultad no se limita a una asignatura.

“Los resultados de PISA 2025 confirman una tendencia que no podemos ignorar”, sostuvo, y señaló que la mejora registrada recientemente en Lengua por las pruebas Aprender 2025 muestra que los avances en un determinado nivel educativo no resultan suficientes si no existe una estrategia sostenida durante toda la trayectoria escolar.




UN DETERIORO QUE VIENE DE ANTES

La comparación histórica también muestra que los problemas no comenzaron con la actual gestión. Argentina participa de las pruebas PISA desde 2000 y, en ese período, sus resultados exhibieron un deterioro especialmente visible en Lectura y Matemática.

En Lectura, el puntaje pasó de 418 puntos en 2000 a 389 en 2025. En Matemática, cuya comparación para Argentina comienza en 2006, el resultado descendió de 381 a 367 puntos.

En Ciencias, en cambio, el informe señala que no se produjeron grandes variaciones en la serie histórica, aunque el resultado de 2025 también mostró una caída respecto de la medición de 2022.

Los resultados, además, deben leerse dentro de un contexto internacional de retroceso de los aprendizajes. La propia OCDE registró caídas en distintos países y regiones, aunque Argentina parte de niveles de desempeño inferiores a los de buena parte de los sistemas educativos comparables.


EL GOBIERNO APUNTÓ A LAS GESTIONES ANTERIORES

Tras la difusión de los resultados, el Ministerio de Capital Humano atribuyó el desempeño argentino al deterioro acumulado durante las gestiones anteriores.

La cartera que conduce Sandra Pettovello sostuvo que la situación actual es consecuencia de una “cultura educativa” instalada durante años y responsabilizó particularmente a los gobiernos kirchneristas por el deterioro del sistema.

El Gobierno también puso el foco en que los estudiantes evaluados en 2025 iniciaron su trayectoria escolar alrededor de 2013, por lo que buena parte de su recorrido educativo se desarrolló durante administraciones anteriores.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Capital Humano remarcó que la caída de los resultados forma parte de una tendencia internacional y señaló que los resultados de PISA 2025 son, a nivel global, de los más bajos desde el comienzo del programa.

En el caso argentino, sin embargo, el dato se suma a una situación de bajos aprendizajes que ya había quedado expuesta en las anteriores ediciones de la evaluación.


EL DESAFÍO QUE DEJAN LOS NÚMEROS

Las pruebas PISA no evalúan los contenidos específicos de una currícula nacional, sino la capacidad de los estudiantes de 15 años para utilizar conocimientos de Matemática, Lectura y Ciencias frente a situaciones de la vida cotidiana.

Por eso, más allá de la disputa política sobre las responsabilidades por el deterioro, los resultados dejan planteado un problema que atraviesa a distintas gestiones: casi la mitad de los adolescentes evaluados no alcanza el nivel básico en ninguna de las tres áreas y apenas una pequeña proporción llega a los niveles superiores.

El desafío, en particular en Matemática, aparece así como uno de los principales problemas del sistema educativo argentino: mejorar los aprendizajes básicos y sostenerlos a lo largo de toda la trayectoria escolar.