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Comienza el juicio por el doble crimen en la costa central
Este lunes comienza el juicio oral contra Agustín L., acusado de haber causado con dolo eventual la muerte de Tania Daniela Gandolfi y su hija Agustina Magalí García durante un violento siniestro o...
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Este lunes comienza el juicio oral contra Agustín L., acusado de haber causado con dolo eventual la muerte de Tania Daniela Gandolfi y su hija Agustina Magalí García durante un violento siniestro ocurrido el 21 de enero de 2025 en la intersección de avenida Arturo Illia y Presidente Roca.
El imputado llega a debate acusado por dos hechos de homicidio simple con dolo eventual, además de lesiones leves bajo la misma figura. En la etapa preliminar, la Fiscalía había solicitado una pena de 18 años de prisión y 10 años de inhabilitación para conducir vehículos.
De acuerdo con la acusación sostenida por las fiscales Mariana Prunotto y Valeria Piazza Iglesias, de la Unidad de Homicidios Culposos y Siniestros Viales, el hecho ocurrió alrededor de las 21 del 21 de enero de 2025.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, Agustín L. conducía un Peugeot 206 por el túnel de avenida Arturo Illia en dirección sur-norte cuando, tras mantener un altercado con un motociclista, habría iniciado una persecución.
La acusación sostiene que durante esa secuencia aceleró hasta alcanzar una velocidad de 120,7 kilómetros por hora y realizó maniobras de sobrepaso en zigzag entre otros vehículos.
Al llegar a la zona de Presidente Roca, siempre según la hipótesis fiscal, el conductor no accionó los frenos, perdió el control del automóvil, derrapó y terminó sobre la vereda. Allí embistió a una familia que se encontraba junto a una columna del semáforo.
Como consecuencia del impacto, Tania Daniela Gandolfi, de 40 años, y su hija Agustina Magalí García, de 17, murieron en el acto.
Además, otras tres personas -una niña de 6 años, un hombre de 45 y una joven de 20 años que viajaba como acompañante en el Peugeot- sufrieron heridas leves.
La Fiscalía sostiene que Agustín L. actuó con dolo eventual, al considerar que, por la velocidad y las maniobras realizadas en una zona urbana, se habría representado como posible la consecuencia fatal de su conducta y, aun así, decidió continuar.
Según plantearon las fiscales durante la audiencia preliminar, el acusado habría asumido una conducta de extrema peligrosidad para terceros sin desistir de ella, pese a la posibilidad de provocar un resultado como el que finalmente ocurrió.
El imputado llega a debate acusado por dos hechos de homicidio simple con dolo eventual, además de lesiones leves bajo la misma figura. En la etapa preliminar, la Fiscalía había solicitado una pena de 18 años de prisión y 10 años de inhabilitación para conducir vehículos.
De acuerdo con la acusación sostenida por las fiscales Mariana Prunotto y Valeria Piazza Iglesias, de la Unidad de Homicidios Culposos y Siniestros Viales, el hecho ocurrió alrededor de las 21 del 21 de enero de 2025.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, Agustín L. conducía un Peugeot 206 por el túnel de avenida Arturo Illia en dirección sur-norte cuando, tras mantener un altercado con un motociclista, habría iniciado una persecución.
La acusación sostiene que durante esa secuencia aceleró hasta alcanzar una velocidad de 120,7 kilómetros por hora y realizó maniobras de sobrepaso en zigzag entre otros vehículos.
Al llegar a la zona de Presidente Roca, siempre según la hipótesis fiscal, el conductor no accionó los frenos, perdió el control del automóvil, derrapó y terminó sobre la vereda. Allí embistió a una familia que se encontraba junto a una columna del semáforo.
Como consecuencia del impacto, Tania Daniela Gandolfi, de 40 años, y su hija Agustina Magalí García, de 17, murieron en el acto.
Además, otras tres personas -una niña de 6 años, un hombre de 45 y una joven de 20 años que viajaba como acompañante en el Peugeot- sufrieron heridas leves.
La Fiscalía sostiene que Agustín L. actuó con dolo eventual, al considerar que, por la velocidad y las maniobras realizadas en una zona urbana, se habría representado como posible la consecuencia fatal de su conducta y, aun así, decidió continuar.
Según plantearon las fiscales durante la audiencia preliminar, el acusado habría asumido una conducta de extrema peligrosidad para terceros sin desistir de ella, pese a la posibilidad de provocar un resultado como el que finalmente ocurrió.
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