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El Gran Rosario, entre Villa Constitución y Timbúes, concentra cerca de 30 terminales portuarias que componen el segundo complejo agroexportador más grande del planeta, solo superado por el de Nueva Orleans. Por esta vía sale el 80% de las exportaciones argentinas, en especial granos, aceites y subproductos.

Los números son contundentes: solo en 2025, las exportaciones agroindustriales que pasaron por la hidrovía generaron US$ 52.337 millones, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Más de 80 millones de toneladas de granos atraviesan cada año estas aguas, junto con el 95% del transporte de contenedores y el 100% de las exportaciones de la industria automotriz.

La clave de la competitividad es el calado: hoy la profundidad hasta Timbúes es de apenas 34 pies (10,36 metros), insuficiente para que los buques Panamax carguen a plena capacidad, ya que necesitan 42 pies. La consecuencia directa es que los barcos ingresan a las terminales del Gran Rosario cargando aproximadamente el 70% de su capacidad máxima, lo que encarece cada tonelada exportada y erosiona la competitividad del agro argentino.

Ese escenario está por cambiar. El Gobierno nacional adjudicó a la belga Jan De Nul —con su socia local Servimagnus— la concesión de la Vía Navegable Troncal por 25 años, bajo el régimen de obra pública por peaje, a riesgo empresario y sin aval estatal. El objetivo: llevar el calado a 42 pies hasta Timbúes, 32 pies hasta Santa Fe y 15 pies hasta Confluencia.

El pliego fijó tarifas de US$ 3,80 por tonelada en la primera etapa (US$ 4,65 y US$ 5,78 en las siguientes), lo que representa una baja de entre 13,5% y 15% en los costos logísticos y un ahorro anual de entre US$ 35 y 40 millones para los usuarios de la vía, según datos oficiales.

El contrato contempla una inversión estimada en torno a los US$ 10.000 millones a lo largo de la concesión y generará más de 600 empleos directos e indirectos, según informaron las adjudicatarias al anunciar el proyecto.

La definición llega en un año clave: el Banco Central proyecta exportaciones argentinas por cerca de US$ 90.500 millones en 2026, el mayor nivel de la historia del país, y una parte sustancial de ese volumen saldrá por las terminales de la región.

Más allá de la hidrovía, Rosario apuesta a la biomasa y los biocombustibles como vector de crecimiento, sumando valor agregado a los cultivos de la región y nuevos usos para la producción, en un perfil que consolida a la ciudad como polo logístico y agroindustrial de referencia mundial.