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Pfening cruzó fuerte a Menem por discapacidad y cine
Guillermo Pfening y Martín Menem protagonizaron un tenso intercambio durante la emisión de La noche de Mirtha, donde debatieron sobre las pensiones por discapacidad y el financiamiento del cine arge...
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Guillermo Pfening y Martín Menem protagonizaron un tenso intercambio durante la emisión de La noche de Mirtha, donde debatieron sobre las pensiones por discapacidad y el financiamiento del cine argentino. El actor contó que tiene un hermano con discapacidad y que convive con esa realidad desde hace 40 años.
La discusión comenzó cuando Juana Viale consultó por las condiciones para que una persona con discapacidad pueda trabajar y conservar su pensión. Pfening remarcó que muchas personas no pueden sostenerse con el monto de la prestación y advirtió sobre las dificultades que enfrentan las familias para garantizar tratamientos y terapias.
También cuestionó posibles modificaciones al nomenclador y pidió evitar anuncios que puedan generar incertidumbre mientras el proyecto todavía está en discusión.
“Yo tengo un hermano con discapacidad y convivo con él hace 40 años”, señaló el actor, quien sostuvo que el nomenclador es una herramienta para garantizar el acceso a prestaciones independientemente de la cobertura que tenga cada persona. También planteó que, si se modifica ese esquema, las familias podrían quedar obligadas a negociar con las prepagas qué tratamientos cubren y a qué precio.
Pfening insistió además en la complejidad cotidiana que implica acompañar a una persona con discapacidad. “Es muy difícil convivir con una persona con discapacidad y tiene que hacer millones de cosas, millones de trámites”, afirmó durante el intercambio, mientras Menem sostuvo que las modificaciones todavía estaban siendo trabajadas en el Congreso.
El cruce por el cine argentino
Más adelante, la conversación pasó al financiamiento de la industria cinematográfica. Pfening defendió la continuidad de una producción diversa y cuestionó la idea de que el Estado deba apoyar únicamente las películas capaces de convocar a grandes audiencias.
El actor puso como ejemplo Romeo y Ofelia, la película dirigida por Gustavo Postiglione que protagoniza y que, según explicó, fue la última realizada con financiamiento del INCAA. Frente al planteo de Menem de que las producciones deberían ser financiadas por quienes las consumen, Pfening respondió que los recursos del organismo tienen una fuente específica y defendió la necesidad de preservar la diversidad cultural.
“Si solo vemos lo que la gente supuestamente quiere ver, el discurso se vuelve chato también. Tiene que haber diversidad”, sostuvo. Además, explicó que una película genera trabajo mucho más allá de los actores: involucra a técnicos, vestuaristas, cocineros, transportistas y numerosos trabajadores vinculados a cada producción.
Pfening también reclamó que exista auditoría y control sobre los recursos, pero defendió que el Estado sostenga distintas expresiones culturales. “No se impone el pensamiento con un pibe que quiere filmar una película porque tiene una visión del mundo”, planteó durante el debate.
La discusión comenzó cuando Juana Viale consultó por las condiciones para que una persona con discapacidad pueda trabajar y conservar su pensión. Pfening remarcó que muchas personas no pueden sostenerse con el monto de la prestación y advirtió sobre las dificultades que enfrentan las familias para garantizar tratamientos y terapias.
También cuestionó posibles modificaciones al nomenclador y pidió evitar anuncios que puedan generar incertidumbre mientras el proyecto todavía está en discusión.
“Yo tengo un hermano con discapacidad y convivo con él hace 40 años”, señaló el actor, quien sostuvo que el nomenclador es una herramienta para garantizar el acceso a prestaciones independientemente de la cobertura que tenga cada persona. También planteó que, si se modifica ese esquema, las familias podrían quedar obligadas a negociar con las prepagas qué tratamientos cubren y a qué precio.
Pfening insistió además en la complejidad cotidiana que implica acompañar a una persona con discapacidad. “Es muy difícil convivir con una persona con discapacidad y tiene que hacer millones de cosas, millones de trámites”, afirmó durante el intercambio, mientras Menem sostuvo que las modificaciones todavía estaban siendo trabajadas en el Congreso.
El cruce por el cine argentino
Más adelante, la conversación pasó al financiamiento de la industria cinematográfica. Pfening defendió la continuidad de una producción diversa y cuestionó la idea de que el Estado deba apoyar únicamente las películas capaces de convocar a grandes audiencias.
El actor puso como ejemplo Romeo y Ofelia, la película dirigida por Gustavo Postiglione que protagoniza y que, según explicó, fue la última realizada con financiamiento del INCAA. Frente al planteo de Menem de que las producciones deberían ser financiadas por quienes las consumen, Pfening respondió que los recursos del organismo tienen una fuente específica y defendió la necesidad de preservar la diversidad cultural.
“Si solo vemos lo que la gente supuestamente quiere ver, el discurso se vuelve chato también. Tiene que haber diversidad”, sostuvo. Además, explicó que una película genera trabajo mucho más allá de los actores: involucra a técnicos, vestuaristas, cocineros, transportistas y numerosos trabajadores vinculados a cada producción.
Pfening también reclamó que exista auditoría y control sobre los recursos, pero defendió que el Estado sostenga distintas expresiones culturales. “No se impone el pensamiento con un pibe que quiere filmar una película porque tiene una visión del mundo”, planteó durante el debate.
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